El día en que llegó el taxímetro y no nos dimos cuenta.

Publicado: 05/10/2015

Se demoraron tanto que ya para qué.

Ya voy a cumplir 53 y yo no recuerdo haber visto nunca un taxímetro en Lima. La verdad, tampoco recuerdo haber tomado ningún taxi en mi infancia; sí están en mi memoria las estaciones de taxi, porque había muy cerquita a mi casa, con una torrecita y una cajita con llave en la que los taxistas guardaban el teléfono en el que recibían los pedidos, pero no recuerdo que los hayamos llamado nunca. También recuerdo, prácticamente desde la época en que empecé a leer el periódico, la eterna discusión respecto a la necesidad de hacer que los taxímetros regresen a Lima: ese proyecto tiene muchísimo más años que los planes de desaparecer las combis.

Lo cierto es que mientras los alcaldes se sucedían uno tras otro y cada uno de ellos obligaba a los pobres taxistas a pintar su carro de un distinto color, ninguno tuvo el coraje suficiente para obligarlos a instalar un taxímetro. Y ahora ya es muy tarde: el taxímetro ha llegado. Ya está aquí, sin intervención ni control ni participación de ninguna municipalidad o ministerio. Claro, ya no luce como esos taxímetros que esperamos durante tantas décadas, pero cumple la misma misión: regula el costo del viaje en base a la distancia y al tiempo del recorrido. Ah, y ya no se llama taxímetro, se llama Uber.

 

UBER: el taxi que la gente quería, impulsado por gente.

Todos sabíamos que si algún día el taxímetro llegaba, eso iba a implicar que las tarifas subieran automáticamente. Eso sí, también esperábamos que de la mano del taxímetro llegara alguna especie de control de calidad de los taxis y de los mismos taxistas; pagaríamos más, pero a cambio recibiríamos un servicio de mayor calidad. Hoy tomé mi primer Uber y encontré justamente eso: una buena tarifa, un taxi impecable y un conductor muy amable.

 

 

Para ser justos, mucho de esto ya lo tenía desde hace algunos años con TaxiSatelital, pero las tarifas eran extremadamente altas y el servicio telefónico era muy lento y malo. Luego llegó EasyTaxi, con una app que funciona casi perfectamente, con mucho mejores tarifas que las de Satelital y un tiempo de respuesta que hasta el momento es insuperable. Pero en Uber he encontrado algunas diferencias que me gustan más.

Lo primero que noté fue que en el app de Uber pude calcular de antemano cuánto me iba a costar la carrera (en la app de EasyTaxi se supone que también se puede saber, pero a mi nunca me funcionó esa parte) y lo pueden hacer porque Uber funciona con la lógica del taxímetro: te cobran S/3.25 por “bajada de bandera” + S/.1.40 por cada kilómetro adicional. La otra diferencia es que Uber trabaja sólo con tarjeta de crédito, no aceptan cash, una gran noticia para heavy users de las tarjetas y los que juntamos millas. Por otro lado, Uber ofrece 2 categorías: UberX, la estándar, y UberBlack, que cuesta más del doble e incorpora el tiempo a la tarifa, pero que ofrece carros mucho más pitucos y un servicio premium. Pero entre todas las diferencias la que a mi me gustó más es que su app es bastante más social que las de sus competidores: al terminar la carrera el chofer evalúa al pasajero y el pasajero evalúa al chofer (y según me cuentan, el sistema es súper estricto con esto de las evaluaciones: si eres mal evaluado te sacan del sistema para siempre, seas chofer o seas pasajero) además -algo útil para los más jóvenes que siempre se mueven en mancha- con un par de clics, la tarifa se divide entre todos los pasajeros que compartan el taxi y cada parte se carga a la tarjeta de crédito de cada uno. Cool.

 

 

Quiero ser justo con EasyTaxi: son buenazos y por el momento llegan en la mitad de tiempo que lo que toma esperar un Uber (6 minutos esta mañana). Sólo creo que tienen que actualizar su tecnología para hacerla más transparente y sobre todo, más social. Ponerse al día y al nivel de su nueva competencia. No voy a borrar la app de EasyTaxi de mi celu y seguiré usando el servicio, alternando entre los 2 a ver con cuál me quedo finalmente.

 

Ya olvidémonos del taxímetro.

Como ando descarriado (mi carro está en el taller) ando tomando más taxis que nunca. Hoy me tocó chapar un taxi de la calle para ir de una reunión a otra. Era un taxi “oficial”: pintadito de amarillo y con los cuadraditos en los costados. La diferencia con los taxis de EasyTaxi o Uber es que este carro supervisado por la Municipalidad tenía por lo menos unos 20 años de uso intensivo, todo le sonaba, el tapiz estaba manchado y roto, el acolchado de los asientos completamente vencido y olía a una asquerosa mezcla de grasa y de sudor. Cualquiera que ha tomado un taxi de la calle sabe perfectamente la sensación a la que me refiero. Y lo cierto es que la tarifa no fue para nada barata: apenas un par de soles menos de lo que me habría costado con Uber o EasyTaxi.

Aunque hay algunos taxistas excelentes, la mayoría usa autos muy descuidados.

No creo que los taxis amarillos vayan a desaparecer, pero creo que van a tener que transformarse o resignarse al mercado de bajo precio. No tiene ningún sentido tomar un taxi apestoso cuando existen las alternativas que hoy tenemos, que además son muchísimo más seguras que cualquier taxi anónimo. De mi parte, hoy tomé mi último taxi amarillo. Fin.

Y respecto a los taxímetros… la verdad es que ya no vale esperar que algún alcalde se anime a arreglar el tema de los taxis. El asunto se está arreglando sólo, en base a la iniciativa privada y la fuerza de las aplicaciones sociales. Con aplicaciones como Uber, somos los mismos consumidores los que diariamente ejecutamos la supervisión de las condiciones del vehículo y del servicio del chofer, y mientras haya competencia, seremos nosotros los consumidores, a través de la oferta y la demanda, los que regularemos las tarifas.

Las nuevas plataformas de taxis están logrando en un par de años lo que nuestras autoridades no pudieron lograr por décadas: ofrecernos un servicio de taxis de alta calidad, con tarifas transparentes y convenientes.

Esa es la fuerza imparable de las redes sociales. Compartir.

 

PS: Y miren que bacán: Si quieren su primer viaje gratis con Uber se inscriben en esta página https://www.uber.com/invite/uberRobby! usando este código uberRobby! y les van a regalar la primera carrera (hasta S/.20) y a mi me van a reglalar una carrera gratis por cada uno de ustedes que se inscriba. Win-Win.

 

 

8 Comentarios en "El día en que llegó el taxímetro y no nos dimos cuenta."

  1. Hola robby uber es genial aca esta hace un tiempo y funciona impecable . Si viajas fuera de tu pais sigues usando tu misma clave y te cargan a la tarjeta ,,, gran servicio

    • Hola Claudio! Lo seguí usando hoy todo el día, y la verdad es que está genial. Y eso de otros países… cool! :)

  2. por lo que leí, se parece un poco a Taxibeat, voy a probar a ver que tal me va! y te regalaré una carrera gratis! gracias!

  3. Lu. Aguirre dice: 03/11/2015 a las 11:06 AM

    Yo probé por primera vez Uber en Miami, y me pareció genial porque realmente me salía cada carrera a 2 dólares (compartíamos la tarifa entre 4 o 5), podíamos pedir camionetas o una van por el mismo precio y era genial para hacer las compras.
    Aquí también he tenido oportunidad de probarlo. y me parece excelente. Me recogen a tiempo, hay algunos que me abren la puerta (puntos extras por eso), me dan dulces y son buena compañía. De verdad es una excelente opción para quienes como yo deben llegar súper tarde a casa y es peligroso que una chica vaya sola por ahí con un taxi extraño.

  4. estuve intentando empezar con cabify, pero no tengo claro como hacer efectiva las promos, y estas se van venciendo … gracias por este codigo ;) … seguro lo usaré pronto, … lo que no se es pa q podría servirme conectar la app con spotify??

    y sobre las millas a acumular, es con LANPASS, AA, Avianca, KLM o cual programa??

  5. Heavy user de Uber por un mes, hasta que me llegó el estado de cuenta y me habían cargado todos los servicios en dólares…nonsense.

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